














La personalidad Prêt-à-porter del sujeto contemporáneo que da valor a la juventud como único modelo válido, es derivado del mundo mercantilista de la publicidad, al cual pertenece el individuo retratado en esta serie. En estas imágenes el sujeto se convierte en piel fotográfica, no nos vende una prenda si no un estilo de vida.
La publicidad se comporta como una gran esponja que absorbe de la sociedad todo aquello que le interesa, desde las propuestas artísticas más punteras hasta las últimas tendencias juveniles que proporcionan expresiones visuales más arriesgadas o usos sociales menos convencionales, por eso me parece el lenguaje necesario para hablar de estos asuntos.
Podría decir que la seducción que me producen los posados tan marcados de los personajes, se genera, en que si el posar responde a un acto de vigilancia, desde el enfoque social, la respuesta a esto es una autoexhibición, como en el movimiento punk, trasformando la vigilancia en el placer del ser observado.En esta serie el personaje se volvería totalmente forzado, hierático, manteniendo poses más rígidas lánguidas y exageradas. La manera de ponerlo en diálogo con el mundo, fue contraponer estas poses con la feria, un lugar que habla de vértigo y emociones fuertes, el miedo forma parte del placer y pone de manifiesto nuestra disposición a afrontar el riesgo. Con el añadido de ser algo ambulante y periódico, un ambiente envuelto de neones, luces que parpadean, ruidos ensordecedores, altas velocidades y toda clase de artificios. Como una maqueta estrafalaria a pequeña escala del mundo que nos rodea.
Es decir, por una parte tenemos a un sujeto maniquí y, por otra, un mundo de plástico y metal por el que pagas para dar una vuelta, breve y de la que bajas aturdido.
Las especulaciones a modo díptico sobre estos espacios interiores y exteriores es indagar sobre las ciudades, los individuos y las costumbres. Cuatro paredes que albergan un sin fin de vivencias e historias, la obra trata de acercarse a estas de modo detectivesco, como el que contempla la escena de un crimen para sacar conclusiones.
El interés no está en el sexo que allí se ha tenido si no en todo lo que este es capaz de generar en la sociedad como estos hábitos de “fast-love“, turnos de cuatro horas para las artes amatorias.
El espectro de personajes que allí acuden incluiría desde matrimonios convencionales hasta experiencias entre recién conocidos, pasando por los novios, los amantes y otras derivaciones, todos en un mismo contenedor. Estas paredes evocan todo las experiencias allí acontecidas
Lo siniestro según Freud está anclado en su etimología y uso, en el terreno de lo domestico, suscita problemas de identidad en torno al yo, el otro, el cuerpo, la casa, el individuo y la metrópolis. Te desnudas, te duchas, te acuestas, cuelgas la ropa y desatas tus pasiones. Si ya está enrarecida la vida dentro de una arquitectura vertical, esta extrañeza se vuelve táctil en las habitaciones de los moteles de carretera. Intimidad y privacidad no deberían derivarse de un contrato, ni del alquiler de una habitación.
Arruga, calcetín, moqueta, cabecero; La cataratas de preguntas sin respuesta que genera cada díctico, son las que he denominado “Tensión narrativa irresuelta“.
Una indefinición en los significados puede llegar a generar un sentimiento de amenaza al que Roland Barthes, en sus textos de retórica de la imagen, ha denominado el “Terror de los signos inciertos”. La ambigüedad de la narración es análoga a la ambigüedad del yo en la cultura posmoderna.
En una cita de Chantal Poutbriand en la revista Parkett, al hablar sobre la obra de Jeff Wall, dice “En esos espacios geográficos y psicológicos, tan emblemáticos de la vida contemporánea, se pueden sentir momentos de soledad infinita, un soledad que redefine el significado del termino comunidad”
He pretendido moverme entre la seducción de la ficción y la tradición documental. El juego formal entre las fotos de exteriores tomadas a modo catálogo y los interiores a modo instantánea. Creando ficciones al relacionar las imágenes a modo de ensamble.